¿Qué es el Opus Dei?

24 preguntas al fundador del Opus Dei

0 Introducción

Volver a explicar lo que es el Opus Dei a estas alturas, puede parecer empeño innecesario. Es mucha ya la bibliografía objetiva que existe sobre el tema. El libro Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer («Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer». Rialp, Madrid, 1969) se publicó primero en España y se ha publicado también en otros países. Cuenta con numerosas ediciones en varios idiomas.

El libro recoge las entrevistas concedidas por el Fundador del Opus Dei a: Le Fígaro (París), Palabra (Madrid), L'Osservatore della Domenica (Ciudad del Vaticano), Gaceta Universitaria (Madrid), Time (Nueva York), Telva (Madrid) y New York Times (Nueva York).

El Fundador del Opus Dei ha explicado las cosas por extenso; ha respondido a preguntas que están en la calle. Son preguntas que yo hago porque me las he encontrado más de una vez. Naturalmente, he formulado las que me parecían más importantes y de interés general, excluyendo las preguntas de puro «cotilleo», que una persona con formación encuentra inútil o cómico formular.

He contestado a mis preguntas reuniendo párrafos de Monseñor Escrivá de Balaguer en el libro citado.

1 ¿Qué es exactamente el Opus Dei?

El Opus Dei es una organización internacional de laicos [nota: Prelatura Personal desde 1982], a la que pertenecen también sacerdotes seculares (una exigua minoría en comparación con el total de fieles).Sus miembros son personas que viven en el mundo, en el que ejercen su profesión u oficio. Al acudir al Opus Dei no lo hacen para abandonar ese trabajo, sino al contrario, buscando una ayuda espiritual con el fin de santificar su trabajo ordinario, convirtiéndolo también en medio para santificarse o para ayudar a los demás a santificarse. No cambian de estado ?siguen siendo solteros, casados, viudos o sacerdotes?, sino que procuran servir a Dios y a los demás hombres dentro de su propio estado.

2 ¿Qué fines busca el Opus Dei?

El objetivo único del Opus Dei ha sido siempre éste: contribuir a que haya en medio del mundo, de las realidades y afanes seculares, hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales que procuren amar y servir a Dios y a los demás hombres en y a través de su trabajo ordinario.

3 A estas alturas ya está claro que un hombre o una mujer del Opus Dei son algo completamente distinto de un fraile o una monja de paisano, que los fieles del Opus Dei no son religiosos. ¿Cuál es, sin embargo, la actitud de la Obra ante los religiosos?

Aunque ni somos religiosos, ni nos parecemos a los religiosos, ni hay autoridad en el mundo que pueda obligarnos a serlo, en el Opus Dei veneramos y amamos al estado religioso. Rezo cada día para que todos los venerables religiosos continúen ofreciendo a la Iglesia frutos de virtudes, de obras apostólicas y de santidad. Los rumores de que se ha hablado son... rumores. El Opus Dei ha contado siempre con la admiración y la simpatía de los religiosos de tantas órdenes y congregaciones., de modo particular de los religiosos y de las religiosas de clausura, que rezan por nosotros, nos escriben con frecuencia y dan a conocer nuestra Obra de mil modos, porque se dan cuenta de nuestra vida de contemplativos en medio de los afanes de la calle.

4 Es un hecho que hay gente que habla de misterio o secreto en el Opus Dei, ¿a qué lo atribuye usted?

Habla usted de acusación de secreto. Eso es ya historia antigua. Podría decirle, punto por punto, el origen histórico de esa acusación calumniosa. Insistían en considerarnos como religiosos, y se preguntaban: ¿por qué no piensan todos del mismo modo?, ¿por qué no llevan hábito o distintivo? Y sacaban ilógicamente como consecuencia que constituíamos una sociedad secreta.

Informarse sobre el Opus Dei es bien sencillo. En todos los países trabaja a la luz del día, con el reconocimiento jurídico de las autoridades civiles y eclesiásticas. Son perfectamente conocidos los nombres de sus directores y de sus obras apostólicas. Cualquiera que desee información sobre nuestra Obra, puede obtenerla sin dificultad, poniéndose en contacto con sus directores o acudiendo a alguna de nuestras obras corporativas.

Los fieles de la Obra abominan del secreto, porque son fieles corrientes, iguales a los demás: al adscribirse al Opus Dei no cambian de estado. Les repugnaría llevar un cartel en la espalda que diga: «Que conste que estoy dedicado al servicio de Dios». Esto no sería laical ni secular. Pero quienes tratan y conocen a los miembros del Opus Dei saben que forman parte de la Obra, aunque no lo pregonen, porque tampoco lo ocultan.

Debo decir también ?aunque no me gusta hablar de estas cosas? que en nuestro caso no faltó, además, una campaña organizada y perseverante de calumnias. Hubo quienes dijeron que trabajábamos secretamente ?esto quizá lo hacían ellos?, que queríamos ocupar puestos elevados, etc. Le puedo decir, concretamente, que esa campaña la inició, hace aproximadamente treinta años, un religioso español que luego dejó su orden y la Iglesia, contrajo matrimonio civil y ahora es pastor protestante.

5 ¿A qué se dedican los fieles del Opus Dei?

Cada uno de los fieles se gana la vida y sirve a la sociedad con la profesión que tenía antes de venir al Opus Dei y que ejercería si no perteneciese a la Obra.

La actividad principal del Opus Dei consiste en dar a sus miembros y a las personas que lo deseen los medios espirituales necesarios para vivir como buenos cristianos en medio del mundo. Les hace conocer la doctrina de Cristo, las enseñanzas de la Iglesia, les proporciona un espíritu que mueve a trabajar bien por amor de Dios y en servicio de todos los hombres. Se trata, en una palabra, de comportarse como cristianos: conviviendo con todos, respetando la legítima libertad de todos y haciendo que este mundo nuestro sea más justo,

6 ¿Hay clases o grados entre los fieles del Opus Dei?

Pertenecen de hecho al Opus Dei, en España y en todo el mundo, personas de todas las condiciones sociales: hombres y mujeres, viejos y jóvenes, obreros, industriales, empleados, campesinos, personas que ejercen profesiones liberales, etcétera. La vocación la da Dios, y para Dios no hay acepción de personas.

En la Obra no hay grados o categorías de miembros. Lo que hay es una multiplicidad de situaciones personales ?la situación que cada uno tiene en el mundo?, a la que se acomoda la misma y única vocación específica y divina: la llamada a entregarse, a empeñarse personalmente, libremente y responsablemente, en el cumplimiento de la voluntad de Dios manifestada para cada uno de nosotros.

7 El célebre punto 28 de «Camino» dice: «El matrimonio es para la clase de tropa y no para el Estado Mayor de Cristo.» ¿Querría aclarar el sentido de ese punto?

Le aconsejo leer el número anterior de Camino, donde se dice que el matrimonio es una vocación divina. No era nada frecuente oír afirmaciones como esa en los alrededores de 1935. Sacar las consecuencias de las que usted habla es no entender mis palabras. Con esa metáfora quería recoger lo que ha enseñado siempre la Iglesia sobre la excelencia y el valor sobrenatural del celibato apostólico. Y recordar al mismo tiempo a todos los cristianos que, en palabras de San Pablo, deben sentirse milites Christi, soldados de Cristo, miembros de ese Pueblo de Dios que realiza en la tierra una lucha divina de comprensión, de santidad y de paz. Hay en todo el mundo muchos miles de matrimonios que pertenecen al Opus Dei, o que viven según su espíritu, sabiendo bien que un soldado puede ser condecorado en la misma batalla en la que el general huyó vergonzosamente.

8 ¿Cabe acercarse al Opus Dei o ingresar en él en busca de ventajas materiales, recomendaciones, influencia, promoción profesional, etc.?

Todo interés que no sea puramente espiritual está radicalmente excluido, porque la Obra pide mucho ?desprendimiento, sacrificio, abnegación, trabajo sin descanso en servicio de las almas? y no da nada. Quiero decir que no da nada en el plano de los intereses temporales; porque en el plano de la vida espiritual da mucho: da medios para combatir y vencer en la lucha ascética, encamina por caminos de oración, enseña a tratar a Jesús como un hermano, a ver a Dios en todas las circunstancias de la vida, a sentirse hijo de Dios y, por tanto, comprometido a difundir su doctrina.

Los fieles del Opus Dei se han unido sólo para seguir un camino de santidad bien definido y colaborar en determinadas obras de apostolado. Sus compromisos recíprocos excluyen cualquier tipo de interés terreno, por el simple hecho de que en este campo todos los fieles del Opus Dei son libres y, por tanto, cada uno va por su propio camino, con finalidades e intereses distintos y en ocasiones contrapuestos.

9 ¿Qué compromisos adquiere uno al hacerse del Opus Dei?

A lo que los fieles se comprometen al vincularse a la Obra es a esforzarse por buscar la perfección cristiana con ocasión y por medio de su trabajo y a tener una más clara conciencia del carácter de servicio a la humanidad que debe tener toda vida cristiana.

Querer alcanzar la santidad ?a pesar de los errores y de las miserias personales, que durarán mientras vivamos? significa esforzarse, con la gracia de Dios, en vivir la caridad, plenitud de la ley y vínculo de la perfección. La caridad no es algo abstracto; quiere decir entrega real y total al servicio de Dios y de todos los hombres; de ese Dios que nos habla en el silencio de la oración y en el rumor del mundo; de esos hombres cuya existencia se entrecruza con la nuestra.

Viviendo la caridad ?el Amor? se viven todas las virtudes humanas y sobrenaturales del cristiano, que forman una unidad y que no se pueden reducir a enumeraciones exhaustivas. La caridad exige que se viva la justicia, la solidaridad, la responsabilidad familiar y social, la pobreza, la alegría, la castidad, la amistad...

Se ve en seguida que la práctica de estas virtudes lleva al apostolado. Es más: es ya apostolado. Porque, al procurar vivir ast' en medio del trabajo diario, la conducta cristiana se hace buen ejemplo, testimonio, ayuda concreta y eficaz; se aprende a seguir las huellas de Cristo que coepit facere et docere (Act. 1, 1 ), que empezó a hacer y a enseñar uniendo al ejemplo la palabra. Por eso he llamado a este trabajo, desde hace cuarenta años, apostolado de amistad y de confidencia.

Al Opus Dei no le interesan ni votos ni promesas; lo que pide de sus fieles es que, en medio de las deficiencias y errores propios de toda vida humana, se esfuercen por practicar las virtudes humanas y cristianas, sabiéndose hijos de Dios.

10 ¿Nos podría usted explicar cómo está organizado el Opus Dei?

La dirección de la Obra es siempre colegial. Detestamos la tiranía, especialmente en este gobierno exclusivamente espiritual del Opus Dei.

En Roma tiene su domicilio el Consejo General; en cada país hay un organismo análogo, presidido por el Vicario Regional del Opus Dei en esa nación.

11 ¿Cómo están compuestos esos órganos de gobierno del Opus Dei?

En cada país la dirección de nuestra labor está encomendada a una comisión compuesta en su mayor parte por laicos de distintas profesiones y presidida por el Vicario Regional del Opus Dei en el país.

Los mismos principios que acabo de exponer se aplican al gobierno central de la Obra. Yo no gobierno solo. Las decisiones se toman en el Consejo General del Opus Dei, que tiene su sede en Roma y que está compuesto actualmente por personas de catorce países.

12 ¿Cuál es el criterio, la filosofía con que está estructurada la organización en el Opus Dei? ¿Llega a controlar la actuación personal, las decisiones de los fieles en su vida privada?

Toda la actividad de esos organismos se dirige fundamentalmente a una tarea: proporcionar a los fieles la asistencia espiritual necesaria para su vida de piedad y una adecuada formación espiritual, doctrinal-religiosa y humana.

Al llegar a ese límite, a ese momento, la prelatura como tal ha terminado su tarea ?aquella, precisamente, para la que los fieles se incorporan?, ya no tiene que hacer, ni puede ni debe hacer, ninguna indicación más. Comienza entonces la libre y responsable acción personal de cada fiel.

Quiero decir que damos una importancia primaria y fundamental a la espontaneidad apostólica de la persona, a su libre y responsable iniciativa, guiada por la acción del Espíritu, y no a las estructuras organizativas, mandatos, tácticas y planes impuestos desde el vértice.

13 De todas maneras, la dirección de tantos centros del Opus Dei para los miles de fieles, ¿no requiere una potente organización?

La mayoría de los fieles la casi totalidad viven por su cuenta en el lugar donde vivirían si no fuesen del Opus Dei: en su casa, con su familia, en el sitio en el que desarrollan su trabajo.

Algunos miembros ?muy pocos en comparación con el total?, para dirigir una labor apostólica o para atender la asistencia espiritual de los demás, vi . ven juntos, formando un hogar corriente de familia cristiana, y siguen trabajando al mismo tiempo en su respectiva profesión.

14 ¿De dónde saca el Opus Dei el dinero para sus apostolados?

La financiación de cada centro es autónoma. Cada uno funciona con independencia y procura buscar los fondos necesarios entre personas interesadas en aquella labor concreta.

Las residencias de estudiantes, por ejemplo, cuentan con las pensiones que pagan los residentes; los colegios, con las cuotas que satisfacen los alumnos; las escuelas agrícolas, con la venta de sus productos, etc. Está claro, sin embargo, que estos ingresos casi nunca son suficientes para cubrir todos los gastos de un centro, y menos cuando se considera que todas las labores del Opus Dei están pensadas con un criterio apostólico, y la mayoría se dirigen a personas de escasos recursos económicos, que ?en muchas ocasiones? pagan por la formación que se les ofrece cantidades simbólicas.

Para hacer posible esas labores se cuenta también con las aportaciones de los miembros de la Obra, que destinan a ellas parte del dinero que ganan con su trabajo profesional.

15 La influencia del Opus Dei en muchos países es innegable. ¿A qué atribuye usted ese influjo?

Siendo el Opus Dei una institución de fines espirituales, apostólicos, la naturaleza de su influjo ?en España como en las demás naciones de los cinco continentes donde trabajamos? no puede ser sino de ese tipo: una influencia espiritual, apostólica. Lo mismo que la totalidad de la Iglesia ?alma del mundo?, el influjo del Opus Dei en la sociedad civil no es de carácter temporal ?social, político, económico, etc.?, aunque sí repercuta en los aspectos éticos de todas las actividades humanas, sino un influjo de orden diverso y superior, que se expresa con un verbo preciso: santificar.

16 Usted y todos los fieles del Opus Dei insisten perseverantemente en que el Opus Dei no busca ninguna influencia temporal. ¿Cuál es entonces la naturaleza de la influencia que evidentemente tiene la Obra?

Lo indica la simple consideración de esta realidad sociológica: a la prelatura pertenecen personas de todas las condiciones sociales, profesiones, edades y estados de vida: mujeres y hombres, clérigos y laicos, viejos y jóvenes, célibes y casados, universitarios, obreros, campesinos, empleados, personas que ejercen profesiones liberales o que trabajan en instituciones oficiales, etcétera. ¿Ha pensado en el poder de irradiación cristiana que representa una gama tan amplia y tan variada de personas, sobre todo si se cuentan por decenas de millares y están animadas de un mismo espíritu apostólico: santificar su profesión u oficio ?en cualquier ambiente social en el que se muevan?, santificarse en ese trabajo y santificar con ese trabajo?

Todo esto es lo que da relieve y trascendencia social al Opus Dei. No el hecho de que algunos de sus miembros ocupen cargos de influencia humana ?cosa que no nos interesa lo más mínimo, y se deja por eso a la libre decisión y responsabilidad de cada uno?, sino el hecho de que todos, y la bondad de Dios hace que sean muchos, realicen labores ?desde los más humildes oficios? divinamente influyentes.

17 Se habla de que el Opus Dei tiene muchas empresas, bancos, periódicos, etc., y de que se ayudan sus fieles unos a otros en estos campos. ¿Qué dice usted?

Hay algunos miembros del Opus Dei ?bastantes menos de los que se ha dicho alguna vez? que ejercen su trabajo profesional en la dirección de empresas de diverso tipo. Unos dirigen empresas familiares, que han heredado de sus padres. Otros están al frente de sociedades que ellos han fundado, solos o unidos a otras personas de su misma profesión. Otros, en cambio, han sido nombrados gerentes de alguna empresa por los dueños, que tenían confianza en su habilidad y conocimientos. Pueden haber llegado a los cargos que ocupan por cualquiera de los caminos honestos que suele recorrer una persona para llegar a una posición de este tipo. Es decir, es algo que no tiene nada que ver con su pertenencia a la Obra.

Los directores de empresa que forman parte del Opus Dei buscan, como todos los fieles, vivir el espíritu evangélico en el ejercicio de su profesión. Evitarán cualquier clase de partidismos o favoritismos con respecto a otras personas, sean o no miembros del Opus Dei. Entiendo que el favoritismo seria contrario no ya a la búsqueda de la perfección cristiana ?que es el motivo por el que ingresaron a la Obra?, sino a las exigencias más elementales de la moral evangélica.

18 ¿Es verdad o no que el Opus Dei sólo se dedica a los ricos?

La mayoría de los fieles del Opus Dei ?en España y en todos los países? son amas de casa, obreros, pequeños comerciantes, oficinistas, campesinos, etc., es decir, personas con tareas sin especial peso político o social. Que haya un gran número de obreros fieles del Opus Dei no llama la atención; que haya algún político, sí. En realidad, para mí es tan importante la vocación al Opus Dei de un mozo de estación como la de un dirigente de empresa.

19 En el caso de España, ¿reconoce usted que la situación política española desde 1939 ha ayudado al notable desarrollo de la Obra? El Opus Dei, ¿es algo típicamente español?

En pocos sitios hemos encontrado menos facilidades que en España. Es el país ?siento decirlo, porque amo profundamente a mi Patria? donde más trabajo y sufrimiento ha costado hacer que arraigara la Obra. Cuando apenas había nacido, encontró ya la oposición de los enemigos de la libertad individual y de personas tan aferradas a las ideas tradicionales, que no podían entender la vida de los fieles del Opus Del: ciudadanos corrientes que se esfuerzan por vivir plenamente su vocación cristiana sin dejar el mundo.

Tampoco las obras corporativas de apostolado han encontrado especiales facilidades en España. Gobiernos de países donde la mayoría de los ciudadanos no son católicos han ayudado con mucha más generosidad que el Estado español a las actividades docentes y benéficas promovidas por fieles de la Obra.

Si el Opus Dei está bien desarrollado en España ?como también en algunas otras naciones? puede ser una concausa el hecho de que nuestra labor espiritual se inició allí hace cuarenta años, y la guerra civil española y después la guerra mundial hicieron necesario aplazar el comienzo en otros países. Quiero hacer constar, sin embargo, que desde hace años los españoles son una minoría en la Obra.

No quiero extenderme más sobre este asunto, pero aprovecho la ocasión para declarar una vez más que el Opus Dei no está vinculado a ningún país, a ningún régimen, a ninguna tendencia política, a ninguna ideología.

Lo cierto es que nadie que esté medianamente informado sobre los asuntos españoles puede desconocer la realidad del pluralismo existente entre los fieles de la Obra. Usted mismo seguramente podría citar muchos ejemplos.

Entre los sesenta y cinco países en los que hay personas del Opus Dei, España es un país más, y los españoles somos una minoría. El Opus Dei nació geográficamente en España, pero desde el principio, su fin era universal. Por lo demás, yo tengo mi domicilio en Roma desde hace veinte años.

20 ¿Los fieles de la Obra tienen libertad en el campo político?

Desde el mismo momento en que se acercan a la Obra, todos los fieles conocen bien la realidad de su libertad individual, de modo que si en algún caso alguno de ellos intentara presionar a los otros imponiendo sus propias opiniones en materia política o servirse de ellos para intereses humanos, los demás se rebelarían y lo expulsarían inmediatamente.

El respeto de la libertad de sus fieles es condición esencial de la vida misma del Opus Dei. Sin él no vendría nadie a la Obra. Es más. Si se diera alguna vez ?no ha sucedido, no sucede y, con la ayuda de Dios, no sucederá jamás? una intromisión del Opus Del en la política o en algún otro campo de las actividades humanas, el primer enemigo de la Obra sería yo.

21 ¿Cuál es la postura del Opus Dei ante el Ecumenismo y la libertad religiosa?

Ya le conté el año pasado a un periodista francés ?y sé que la anécdota ha encontrado eco incluso en publicaciones de hermanos nuestros separados? lo que una vez comenté al Santo Padre Juan XXIII, movido por el encanto afable y paterno de su trato: «Padre Santo, en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad.» El se rió emocionado, porque sabía que, ya desde 1950. la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aun a los no cristianos.

En cuanto a la libertad religiosa, el Opus Dei, desde que se fundó, no ha hecho nunca discriminaciones: trabaja y convive con todos, porque ve en cada persona un alma a la que hay que respetar y amar. He defendido siempre la libertad de las conciencias. No comprendo la violencia: no me parece apta ni para convencer ni para vencer; el error se supera con la oración, con la gracia de Dios, con el estudio; nunca con la fuerza, siempre con la caridad. Comprenderá que siendo ese el espíritu que desde el primer momento hemos vivido, sólo alegría pueden producirme las enseñanzas que sobre este tema ha promulgado el Concilio.

22 ¿Qué papel representan en el Opus Dei los apostolados corporativos como Tajamar, en Vallecas; la Universidad de Navarra, etc., y tantas otras como existen en el mundo?

Efectivamente, en todos los países donde trabaja, el Opus Dei realiza actividades sociales, educativas y benéficas. El Opus Dei, que tiene fines exclusivamente espirituales, sólo puede realizar corporativamente aquellas actividades que constituyen de un modo claro e inmediato un servicio cristiano, un apostolado. Sería absurdo pensar que el Opus Dei, en cuanto tal, se pueda dedicar a extraer carbón de las minas o a promover cualquier género de empresas de tipo económico. Sus obras corporativas son todas actividades directamente apostólicas: una escuela para la formación de campesinos, un dispensario médico en una zona o en un país subdesarrollado, un colegio para la promoción social de la mujer, etcétera. Es decir, obras asistenciales, educativas o de beneficencia, como las que suelen realizar en todo el mundo instituciones de cualquier credo religioso.

23 ¿Por qué si el Opus Dei es así, hay gente que no lo entiende y lo critica?

Tal vez esa misma sencillez de la naturaleza y modo de obrar del Opus Dei sea una dificultad para quienes estén llenos de complicaciones, y parecen incapacitados para entender nada genuino y recto.

Naturalmente, siempre habrá quien no comprenda la esencia del Opus Dei, y esto no nos extraña, porque ya previno de estas dificultades el Señor a los suyos, comentándoles que non est discipulus super Magistrum (Mat 10, 24), no es el discípulo más que el Maestro. Nadie puede pretender que todos le aprecien, aunque sí tiene el derecho a que todos le respeten como persona y como hijo de Dios.

De hecho, son muchísimas las personas ?católicos y no católicos, cristianos y no cristianos? que ven con cariño y estiman nuestra labor, y colaboran.

24 Finalmente, Monseñor, le repetiré la pregunta que le hizo Tad Szulc, del New York Times: ¿Cómo ve usted el futuro del Opus Dei en los años por venir?

El Opus Dei es todavía muy joven. Cuarenta años para una institución es apenas un comienzo. Nuestra tarea es colaborar con todos los demás cristianos en la gran misión de ser testimonio del Evangelio de Cristo; es recordar que esa buena nueva puede vivificar cualquier situación humana. La labor que nos espera es ingente. Es un mar sin orillas, porque mientras haya hombres en La tierra, por mucho que cambien las formas técnicas de la producción, tendrán un trabajo que pueden ofrecer a Dios, que pueden santificar. Con la gracia de Dios, la Obra quiere enseñarles a hacer de ese trabajo un servicio a todos los hombres de cualquier condición, raza, religión. Al servir así a los hombres servirán a Dios.

TEXTO PUBLICADO EN EL Nº 96 DE LA REVISTA "MUNDO CRISTIANO"