El arte de convivir está estrechamente relacionado con la capacidad de pedir perdón y de perdonar. Todos somos débiles y caemos con frecuencia. Tenemos que ayudarnos mutuamente a levantarnos siempre de nuevo. Lo conseguimos, muchas veces, a través del perdón. (más…)
Noviembre 11, 2008
Noviembre 4, 2008
¡A cubierta!
¡A cubierta!
La barca de Pedro es zarandeada por el fortísimo oleaje. La cubierta ya está anegada. Parte de la tripulación parece que ya no hace nada por achicar: uniéndose a la bravura del oleaje y poco a poco, cubo a cubo, vierten con impunidad más agua en cubierta: ¿Quién les dice algo? Pocos reaccionan, parece que todo da igual. Entre los pasajeros cunde la más profunda y angustiosa confusión.
Lo único cierto es que la Barca no zozobrará entre las aguas –eso lo tenemos claro-. Con innegable maestría y sentido de paternidad –de Capitán de navío-, Pedro nos indica cómo hemos de hacer para salir adelante, pero algunos tienen los oídos tapados con los cascos del IPod, o simplemente el estruendoso clamor de su propio yo.
Ahora ya todo da igual. Da lo mismo hacer una cosa que otra: tener una opinión o la contraria. Supuestamente todas valen lo mismo. Es lo que algún autor ha llamado la dictadura del relativismo: sí, este antiguo virus contra el que fuimos vacunados y que nos vuelve a atacar. Como las herejías, que siempre se repiten a lo largo de la historia.
Cada día transcurre a gran velocidad –en este caso da igual si tienes banda ancha o no-. Sales de casa, camino del trabajo o la facultad y… la misma peli de siempre: el juez, la limpiadora del bloque de al lado, el chófer del bus, el catedrático, la repartidora de prensa gratuita –la lectura de tan superficial contenido pasa factura, así que de gratuita nada-, el carnicero, la universitaria… todos se han vuelto locos.
Como si el resto del mundo no existiese.
Todos tenemos problemas: embarazos “accidentales” causantes de colas de almas que esperan en una ventanilla el permiso para nacer, quién se encargará de comprar el “lote” para el viernes, me he quedado sin saldo en el móvil, el emule no funciona…
Diagnóstico: Relativismo. Tratamiento: pensar; el que piensa, siempre gana.
Ahora, a nadie le interesa lo que “otro” tenga que decir, prefieren escuchar los cuarenta gigas de la música que más les gusta y que cuidadosamente han seleccionado. Es la dictadura del relativismo.
Yo tengo derecho a tener una hija (no un hijo, porque lo seleccionaré de entre todos los que me fabriquen para que el resto corra la misma suerte que tantos otros: un paseo por las cloacas del barrio), da igual si estoy solo, da igual que sea casándome con otro, con un gato, con un perro, o con un caballo. ¡Tengo derecho! Todo da igual y, además no le hago daño a nadie.
En esa dictadura triunfa el apartamento monoplaza como habitáculo, el Smart como medio de transporte, la ración monodosis -semicocinada- de lasaña con olor a Dog-Chow que me perdonen los perros, no pretendo ofenderles) comprada en el supermercado… todo vale con tal de no tener que aguantar a una familia normal en la que cada uno quiera aportar algo: una opinión o una idea. Lo que importa, lo que me ayuda a decidir en cualquier circunstancia es lo que me apetece a mí ahora. La época de la familia ya pasó. Tras milenios de éxito de esta estructura nuclear de la sociedad, ahora decidimos que ya no nos sirve, hay que inventar formas nuevas. Formas no mejores para todos, sino aquellas que satisfacen los curiosos gustos de la enfermedad que se posea.
Me contaban hace poco que un voluntario de una ONG, al final de un campo de trabajo en Guatemala, quiso regalar su mp3 a uno de los niños del pueblo. El pequeño preguntó: ¿esto lo puedo escuchar con mis amigos? El otro contestó: no, sólo vale para ti. El chico dijo que entonces no lo necesitaba…
Ya han pasado los primeros catorce minutos de hoy, 4 de noviembre. Ya fue ayer –aunque apenas haga una hora- cuando estuve tomando unas cervezas con un viejo amigo.
Cinco años en el colegio (yo llegaba de otro distinto) Tras la selectividad, dos años sin vernos. Hace dos coincidimos unos minutos en la cena de Navidad organizada por la Promoción. Otros dos sin noticias.
Momentos difíciles. Problemas (no académicos) dentro de la Universidad. Encuentros y desencuentros con la persona que algunos –por ignorancia no culpable- no conocen, otros dicen que no pueden llegar a conocer y otros que no existe (los dos últimos son los que más seguros están de su existencia)
Este blog va a cumplir tres años dentro de unos meses. Hoy –esta madrugada-, por primera vez, escribo algo personal. Y creo firmemente que la ocasión merece la pena: voy a dormir tranquilo.
Hay gente que sigue pensando, y no sólo eso, sino que además es capaz –aunque muchas veces cuesta, y mucho- de actuar coherentemente con sus convicciones profundas. Eso es lo que cambia el mundo.
Amigo, queda un largo trecho por recorrer. Comencemos entrenándonos bien para ser capaces de achicar aguas sin cansarnos y rememos con fuerza siguiendo las órdenes del capitán. ¡A cubierta!
jesusvelez.wordpress.com
martes, 04 de noviembre de 2008
Octubre 23, 2008
El tercer hombre
Otra notable intervención del blog de bioética que quiero compartir con los lectores.
Un saludo,
Jesús Vélez
Esta película, fue rodada en 1949, y es considerada la mejor del cine británico. Aunque dirigida por Carol Reed, la presencia de Orson Wells se hizo sentir muy fuertemente tanto en su vertiente de actor como por la ayuda que prestó a la dirección. (más…)
La crisis: una visión desde la ética.
Este artículo que he leído me parece muy interesante ya que aporta una visión distinta a la que se ofrece habitualmente de la crisis.
Jesús Vélez
Aunque el tema de esta temporada es hablar de la crisis –no se sabe si financiera o económica-, de vez en cuando vuelve a aparecer también el tema de las listas de espera en la sanidad. (más…)
Octubre 20, 2008
Educación de los sentimientos
Acabo de leer que cada año, sólo en Francia, se fugan de sus casas cien mil adolescentes, y cincuenta mil intentan suicidarse. Los estragos de las drogas -blandas, duras, naturales o de diseño- son conocidos y lamentados por todos. Parece como si las conductas adictivas fueran casi el único refugio a la desolación de muchos jóvenes. La gente mueve la cabeza horrorizada y piensa que casi nada se puede hacer, que son los signos de los tiempos, un destino inexorable y ciego. (más…)
Lo barato sale caro
Cuando de joven llegaba a mi casa entusiasmado por haber comprado algo barato, mis mayores me repetían que siempre lo barato sale caro. He recordado aquella frase ahora con motivo de la famosa crisis, pues parece que nos va a salir bastante caro el dinero barato que con tanta fruición hemos utilizado durante años. (más…)



